Historias y leyendas del Camino de Santiago

Los Amigos del Camino de Santiago de Estella - Lizarrako Done Jakue Bidearen Lagunak desde su constitución formal en 1962 es una pieza fundamental de recuperación, difusión y promoción del camino.
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Combate entre Carlo Magno y Furre en el Castillo de Monjardín

Al siguiente día de la batalla de Puente Arga, se le anunció a Carlomagno que un príncipe de los navarros, llamado Furre quería combatir contra él. Llegado Carlomagno a Monjardín, Furre se dispuso a luchar contra sus ejércitos al día siguiente. La víspera de la batalla Carlomagno pidió a Dios que le mostrase los soldados de su ejército que iban a morir en combate. Al día siguiente, preparados para el combate, apareció tras los hombros de los que morirían la silueta en rojo de la Cruz del Señor; al verlos, Carlomagno los escondió en su propia tienda para que no muriesen en la batalla. Terminada la contienda y muerto Furre, con tresmil navarros y sarracenos, encontró Carlomagno muertos a los que por precaución había escondido, con lo que se cumplieron los designios del Señor. Tomó Carlomagno el Castillo de Monjardín y toda la tierra navarra.
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La Santa Cruz de Villamayor de Monjardín

Un pastor, que se encontraba con su rebaño en las faldas de Monjardín, notó, cuando intentaba trasladarlo a otros pastizales, que una cabra se quedaba en un enebro que estaba al pie de una encina. Como, a pesar de llamarla y amenazarla, no se movía de aquel lugar, le lanzó, con su honda un fuerte guijarro, que no dio en el blanco, pero sí en el enebro. Salió la cabra corriendo, pero el ruido que se produjo en el enebro y el movimiento de sus ramas, hizo al pastor acercarse para ver qué había en él. Separando las ramas, encontró la Santa Cruz, con un fuerte golpe en uno de sus brazos, producido por el golpe de la piedra lanzada por su honda. El pastor, turbado deseó fervientemente que mejor se le hubiera secado el brazo antes de lanzar la piedra, cosa que sucedió de inmediato. Corrió a comunicárselo a su señor, el cual corrió, seguido del pastor, al lugar donde estaba la cruz, volviendo de inmediato la vida al brazo inmóvil. Ocurrió esto después de la conquista a los árabes, por el rey Sancho Garcés I, hacia el año 908, del Castillo de Monjardín, pues la cruz había sido escondida por los habitantes del lugar ante el temor de que fuese robada por los sarracenos.
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La Virgen de Rocamador

En una hornacina, sobre la puerta de la basílica de Rocamador, en Estella, hay una imagen de la Virgen, en pie, con la particularidad de sostener al Niño en el brazo derecho. Existe un relato que narra una reyerta entre dos jóvenes, con resultado de la muerte de uno de ellos. Prendido por la justicia el protagonista, a pesar de pregonar su inocencia, fue condenado a morir ahorcado. Trasladado el reo alpatíbulo, en las inmediaciones de la basílica de Rocamador, después de haber sido absuelto por el confesor de sus culpas, seguro de su inocencia, dijo en voz alta: “desde el primer momento declaré que mis manos, como mi pensamiento, estaban limpias del crimen que se me imputa, mas no hubo piedad para mi; hoy no pido clemencia, demando justicia. Mi inocencia brillará, pues tan cierto es que soy inocente como que la Virgen de Rocamador está cambiando en este momento el Niño del brazo izquierdo al derecho. La Virgen me salvará, pues en ella confié”. Ante el alboroto levantado por esta declaración, el público, extrañado, se dirigió hacia la fachada de la iglesia, comprobando que lo dicho era cierto: en aquél mismo momento la Virgen cambiaba a su Hijo de un brazo a otro. Así el joven quedó indultado.
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Lucha entre Roldán y el Gigante Ferragut

Representada en el capitel que se encuentra en la parte inferior de la fachada principal del Palacio de los Reyes de Navarra. El episodio tuvo lugar en Nájera. Ferragut, un gigante que medía cerca de siete metros, había sido enviado por el Emir de Babilonia, con veinte mil turcos, para combatir a Carlomagno; cuando éste acudió a su encuentro, salió el gigante de la ciudad para retar en combate, primero uno a uno, a los caballeros designados por el rey cristiano, a los que derrotó e hizo prisioneros. Posteriormente envió veinte luchadores más, dos a dos, que corrieron la misma suerte. Carlomagno desistió de enviar más hombres, ante lo que su sobrino Roldán se prestó a combatir al gigante. La enconada y feroz lucha duró hasta el atardecer en que se produjo una tregua hasta el día siguiente. Reanudada la lucha, su intensidad y dureza propició una nueva tregua para echar un sueño reparador. Tras recuperarse iniciaron una larga charla, con reiterados intentos del sobrino de Carlomagno de convencer a su oponente de la verdadera religión con todos los argumentos a su alcance; durante esta charla, logró Roldán que el gigante le confesase que su punto débil estaba en su ombligo. Se reinicia el combate con la convicción de que la fe verdadera sería la del vencedor. Ferragut se abalanzó sobre Roldán, lo derribó al suelo, apresándolo bajo su colosal cuerpo. Viendo Roldán que no podía evadirse, invocó al Hijo de la Santísima Virgen María y pudo revolversebajo el gigante, donde echando mano de su puñal, se lo clavó en el ombligo, dándole muerte. Así se pudo tomar la ciudad y el castillo, sacando de prisión a los luchadores.
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Uno de los milagros de Santiago

En el año 1.100 un peregrino barcelonés pidió al Apóstol Santiago que le librase del cautiverio de sus enemigos, si por azar cayese en él. Viajando a la isla de Sicilia por negocios, cayó en manos de los sarracenos, siendo vendido numerosas veces como esclavo. Sin embargo, nunca podían tenerle sujeto, a pesar de atarle con cadenas, gracias a la mediación del Apóstol, que al final le otorgó la libertad, no sin antes reconvenirle: “Porque estando en mi basílica solamente me pediste la liberación de tu cuerpo y no la salvación de tu alma, has caído en estos peligros. Pero como el Señor se ha apiadado de ti, me ha enviado para sacarte de estas prisiones”. Liberado en Almería, emprendió regreso a tierras cristianas por las ciudades y castillos de los sarracenos, abiertamente y a la vista de ellos, llevando en sus manos un trozo de cadena en testimonio de “tan excelso milagro”. Cuando mostraba al enemigo las cadenas, éste huía, al igual que las alimañas que trataban de devorarle: “lobos, leones, osos, leopardos y dragones”. Cuando acudía de nuevo al Santuario de Santiago, “y con los pies desnudos y desollados le encontré yo mismo, por cierto entre Estella y Logroño”.
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Leyenda de la aparición de la Virgen del Puy

Corría el mes de Mayo del año 1085 cuando, según la tradición, unos pastores de Abárzuza que guardaban su ganado en una peña cercana al poblado de Lizarra observaron una luces como de estrellas cuyos resplandores se dirigían a una loma cercana. Al repetirse el fenómeno varios días se dirigieron hacia el lugar donde apuntaban las luces y encontraron una imagen de la VirgenMaría y el Niño en una gruta cuya entrada estaba tapada por espinos. La noticia corrió rápidamente y los curas de Abárzuza la hicieron llegar al Obispo de Pamplona D. Pedro de Roda que vino a visitar la imagen aparecida. Enterado el rey de Pamplona y Aragón Sancho Ramírez (el nombre de Navarra aplicado al Reino de Pamplona es posterior) quiso también visitar a la Virgen y el Niño aparecidos y trató con el Obispo la idea de bajar la imagen a la cercana Iglesia de Lizarra, pero una fuerza desconocida impidió moverla del lugar donde fue encontrada. Se levantó entonces por orden real una capilla en el mismo sitio y el Rey hizo construir una casa en las cercanías para cuando quisiese visitarla. La Virgen del Puy es desde entonces venerada en la Ciudad de Estella-Lizarra de la que es patrona.
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San Veremundo, Patrono del Camino de Santiago en Navarra

La historia de San Veremundo está ligada, en el siglo XII, al Monasterio de Irache, en el que, ejerciendo inicialmente de portero, su bondad y entrega al peregrino le convirtieron en un auténtico promotor del Camino. En esa época de su juventud, llevaba un día, para socorrer a los pobres, unos pedazos de pan bajo los hábitos, encontrándose con el abad, que le preguntó qué llevaba oculto, a lo que el joven santo le respondió que se trataba de unas astillas. Ordenó el abad que le mostrase lo que había bajo su hábito, y al abrirlo se encontraron con que los pedazos de pan se habían convertido en astillas, mostrando Dios con este milagro lo grata que resultaba la caridad bienhechora que Veremundo ejercía con los pobres y que su respuesta al abad no era mentira, si no misterio.

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